El periodista de la triste figura


Navajeda es un pequeño pueblecito cántabro situado entre La Cavada y Entrambasaguas. Allí mi familia tiene una preciosa finca donde correteaba de niño absolutamente libre y asilvestrado. Cuando apenas levantaba un metro del suelo, tuve el impuso de escribir un periódico semanal que "alquilaba" a mis familiares por 25 pesetas. Se llamaba "La Trinca" (en honor al trío musical catalán que tanto me gustaba). Básicamente informaba sobre las chapucillas que hacía mi abuelo, la actualidad del Racing y algún cotilleo del vecino. Información general, deporte y sociedad. Se podría decir que era todo un visionario. "La Trinca" jamás se vendió a nivel nacional, ni siquiera regional, pero entre mis familiares fue todo un éxito. Con los beneficios en el bolsillo, agarraba mi destartalada bicicleta y pedaleaba a toda prisa hasta el bar del pueblo para comprar cromos y golosinas.

Desde niño me gustó escribir. Mi primera novela, "La silla mágica", nunca llegó a las editoriales. Una silla que te llevaba volando donde tu quisieras, incluso a lugares imaginarios. Lo se... es un argumento genial. El hecho de tener tan sólo siete años cuando lo escribí, pudo jugar en mi contra.

El mundo de la televisión no podía pasar desapercibido para un periodista en potencia como yo. Con mi primo Pablo como productor, nació "Tele Paúl". Un canal con aspecto de vídeo doméstico pero repleto de contenidos interesantes. Impagable el informativo diario realizado con pocos medios, mucha creatividad y un derroche de ilusión. Incluso los anuncios eran de elaboración propia.

Sin embargo, lo mío era la prensa escrita. Con nueve añitos me tiré a la piscina y me embarqué en un arriesgado proyecto. Una revista de variedades llamada "De todo un poco". Llegué incluso a repartir algún ejemplar en la plaza de Puertochico ante la mirada incrédula de los transeúntes. Música, política, deportes, entrevistas... sólo faltaba alguna tía en pelotas para competir con "Interviú".

Poco después fundé el mítico e histórico "Villamoco Times" para narrar las andanzas de la no menos mítica "Peña del Moco". Tras publicar más de 60 números y crear un soporte virtual (lo dicho, un visionario), las oficinas de Villamoco cerraron por aburrimiento. Aquel periodicucho se convirtió en mi diario íntimo y personal. Hoy me pongo a leerlo y me meo de la risa.

Aquellos días combinaba el estigma de periodista frustrado con el de futbolista vago. Tras un encontronazo con la directiva del "España de Cueto", la cual se negó a darme la baja federativa amparándose en un artículo chorras del reglamento, escribí una carta a "El Diario Montañés" que fue publicada causando un gran revuelo en la Federación Cántabra de Fútbol. Aún recuerdo como al entrar en la sede de la Federación, un funcionario me señalaba mientras le decía a su compañero: "Cuidado tío, que este es el de la carta". Conseguí mi propósito y obtuve la baja. Además, años después me comentaron que aquel artículo del reglamento fue finalmente suprimido. Y es que "Rulo Coraje" ya denunciaba injusticias mucho antes que Mercedes Milá.

Con la mayoría de edad intenté una incursión en la radio, otro medio que me apasiona. Las nuevas tecnologías me permitieron crear "Radio Rulo" y emitir a través de Internet. Siempre será recordada por ser la emisora que más temazos locos pinchaba a lo largo del día. Aquello me valió para ganarme la confianza de los directivos de "Radio Bezana" (tu radio más cercana) que vieron en mi al nuevo Fernandisco. Me dieron una hora en la parrilla y así nació "El Club de los Bohemios". Programón sin precedentes con debates, buena música y hasta bromas telefónicas en las que, emulando al gran Javier Soler, yo mismo llamaba y contestaba.

Tiburones de la radio como Iñaki Gabilondo o Julia Otero no podían permitir que sus audiencias se resintieran por el programa de un chavaluco medio chiflado, por lo que se cargaron "Radio Bezana" alegando que no tenía licencia para emitir (ya ves tú que problema).

Ahí terminó el sueño de este pobre mortal. Desde entonces me conformo con escribir un montón de chorradas en mis bitácoras existenciales y aburrir al personal con parrafadas interminables sobre los mundiales de fútbol.

Pero como le advirtió Marty McFly al director Strickland: "la historia va a cambiar". Eva me ha convencido para estudiar Periodismo. Ha conseguido lo que nunca pensé que nadie iba a lograr (ella es capaz de eso y de mucho más). Seguramente todos estáis pensando lo mismo: "Anda que no se lo he dicho yo veces al gilipollas este". Pues bien, ya estoy matriculado en la UDIMA y compatibilizaré mi trabajo con los estudios. Poquito a poco...

Quien sabe si dentro de unos años el subtítulo de la bitácora deba ser reemplazado por el título de esta entrada.

¡Salud!

Comentarios

  1. Me has emocionado sobrinazo....
    Eres un fuera de serie de los pies a la cabeza y conseguirás todo lo que te propongas. Gracias Eva por haberle convencido!
    Smuakas

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  2. Me he quedado absolutamente impresionado. Enhorabuena por tu decisión. Buena suerte.

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