¡No es mi fiesta nacional!
De jolgorio y pandereta.
Turbios bares y discoteca.
Hamburguesa o bocadillo
de rabas o de panceta.
Llueven copas de whisky y ron,
tantas que es un gran chaparrón.
Uno, cronómetro en mano
va más rápido que Baco.
Ya se nota la embriaguez,
de estas almas descarriadas.
Ya comienzan a entender
el porqué de su trabada.
Y en el Indian no hay color,
cuando al salir, sin pensar,
una chica sin pudor
se pone en la calle a mear.
Así que llegaron al Buda
más que un bar, una perrera,
y en esas que alguno quiere
ver los toros sin la barrera.
Alza la voz y clama:
¡No es mi fiesta nacional!
Entonces se acerca una dama
y le invita a salirse del bar.
Mi amigo es un poco terco
y con la chica quiere lidiar,
mientras un ciclado mostrenco
se prepara para actuar.
El gorila quiere salir
fuera del bar a luchar.
Mi amigo cual toro resiste...
la cuadrilla empieza a temblar.
Empujones y vasos que vuelan
y el portero que viene enfadado.
"Todos a la puta calle",
parece un poco cansado.
El sol cegó a los porteros
y a los borrachos también.
No hubo que correr encierros,
no hubo que salir por pies.
La mañana de domingo
la sangre no llegó al río,
pero seis toros murieron
en la feria de San Isidro.
Turbios bares y discoteca.
Hamburguesa o bocadillo
de rabas o de panceta.
Llueven copas de whisky y ron,
tantas que es un gran chaparrón.
Uno, cronómetro en mano
va más rápido que Baco.
Ya se nota la embriaguez,
de estas almas descarriadas.
Ya comienzan a entender
el porqué de su trabada.
Y en el Indian no hay color,
cuando al salir, sin pensar,
una chica sin pudor
se pone en la calle a mear.
Así que llegaron al Buda
más que un bar, una perrera,
y en esas que alguno quiere
ver los toros sin la barrera.
Alza la voz y clama:
¡No es mi fiesta nacional!
Entonces se acerca una dama
y le invita a salirse del bar.
Mi amigo es un poco terco
y con la chica quiere lidiar,
mientras un ciclado mostrenco
se prepara para actuar.
El gorila quiere salir
fuera del bar a luchar.
Mi amigo cual toro resiste...
la cuadrilla empieza a temblar.
Empujones y vasos que vuelan
y el portero que viene enfadado.
"Todos a la puta calle",
parece un poco cansado.
El sol cegó a los porteros
y a los borrachos también.
No hubo que correr encierros,
no hubo que salir por pies.
La mañana de domingo
la sangre no llegó al río,
pero seis toros murieron
en la feria de San Isidro.
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