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Mostrando entradas de mayo, 2011

El pluralismo utópico

Con motivo de las elecciones y las protestas en las plazas españolas, llevo varios días dando la chapa a la gente con mis ideas de hippie trasnochado. Primero he de decir que me siento verdaderamente orgulloso de los jóvenes españoles que por una vez han decidido organizarse para exigir cambios en la política actual. Y como aún me considero uno de ellos, soy el primero en unirme a la causa y dejarme ver cada tarde por la Porticada. Nadie duda que el panorama actual es desolador. El paro alcanza niveles sonrojantes, la vivienda tiene un precio desorbitado, los títulos académicos no sirven para nada, los ayuntamientos están endeudados hasta las orejas, la seguridad social se hunde, las empresas quiebran... Es evidente que la situación es muy preocupante. Muchos dicen que esto no se arregla acampando en una plaza. Por supuesto que no... pero es una buena forma de empezar. En mi humilde e ignorante opinión, creo que hay dos aspectos fundamentales para cambiar los engranaje...

¡No es mi fiesta nacional!

De jolgorio y pandereta. Turbios bares y discoteca. Hamburguesa o bocadillo de rabas o de panceta. Llueven copas de whisky y ron, tantas que es un gran chaparrón. Uno, cronómetro en mano va más rápido que Baco. Ya se nota la embriaguez, de estas almas descarriadas. Ya comienzan a entender el porqué de su trabada. Y en el Indian no hay color, cuando al salir, sin pensar, una chica sin pudor se pone en la calle a mear. Así que llegaron al Buda más que un bar, una perrera, y en esas que alguno quiere ver los toros sin la barrera. Alza la voz y clama: ¡No es mi fiesta nacional! Entonces se acerca una dama y le invita a salirse del bar. Mi amigo es un poco terco y con la chica quiere lidiar, mientras un ciclado mostrenco se prepara para actuar. El gorila quiere salir fuera del bar a luchar. Mi amigo cual toro resiste... la cuadrilla empieza a temblar. Empujones y vasos que vuelan y el portero que viene enfadado. "Todos a la puta calle", p...